¿POR QUÉ OIGO PERO NO ENTIENDO LO QUE DICEN?

Las últimas investigaciones realizadas en materia de audición por la Universidad de Colorado han conseguido demostrar cómo afecta la pérdida de audición a nuestro cerebro.

Según las últimas investigaciones realizadas por la Dra. Anu Sharma, de la Universidad de Colorado, EE.UU. demuestran que las personas que padecen una pérdida de audición experimentan cambios severos en la organización de las áreas del cerebro responsables de la audición y la vista que afectan de forma notable a su capacidad para poder oír y entender.

Según la Dra. Sharma, cuando una persona empieza a tener problemas de audición, el área del cerebro dedicada a interpretar lo que oímos comienza a reducir su actividad debido a la disminución de la estimulación auditiva que recibe. Sin embargo nuestro cerebro, que es muy inteligente y busca optimizar su capacidad al máximo, comienza a dedicar éste área a otras funciones para las que no está especialmente diseñado, como son las funciones de la vista. Por lo tanto, a medida que pasa el tiempo y la pérdida de audición se va haciendo más evidente, mayor es la presencia de las funciones visuales en la parte auditiva del cerebro.

Llegados a este punto, cuando la pérdida de audición es notable y ya han pasado varios años desde la aparición de los primeros síntomas, es cuando normalmente las personas toman la decisión de acudir a un especialista para que trate su pérdida de audición y ponerse un audífono.

Sin embargo a estas alturas, el cerebro ya se ha acostumbrado a utilizar el área auditivo para funciones asociadas con la vision, y es entonces cuando se produce el conflicto.

Al empezar a utilizar un tratamiento con audífonos, el sonido y las palabras llegan de nuevo al área cerebral encargada de la audición, pero al estar éste área acostumbrado a gestionar la información visual, se produce una confusión en el tratamiento de la señal y el cerebro no es capaz de interpretar la información como debería, es lo que comúnmente describimos como “oigo pero no entiendo lo que me dicen”.

Para volver a colocar todas las piezas en su sitio, es necesario realizar una reorganización cerebral para que nuevamente cada parte del cerebro se ocupe del cometido para el cual está originalmente diseñado, y esto se consigue a través del uso continuado de audífonos, la rehabilitación auditiva y las terapias de procesamiento auditivo.

Por este motivo, es necesario insistir en la importancia de un tratamiento temprano de la pérdida de audición, ya que cuanto antes se actúe sobre ella, con más efectividad se evita la desorganización cerebral y más sencillo es conservar la capacidad de escucha y entendimiento, además de otras complicaciones derivadas como son el aislamiento social y la depresión.