Hay 7 actores fundamentales que afectan directamente al tratamiento de una pérdida de audición, sea cual sea su origen o procedencia y el perfil de paciente al que va dirigido:
– Un correcto diagnóstico y una precisa evaluación basada en pruebas audiológicas tanto subjetivas como objetivas que permitan una visión clara de la localización y alcance de tu pérdida de audición.

– Sesiones de estimulación auditiva para comprobar tus posibilidades de respuesta al tratamiento y tu capacidad de habituación al mismo.

– Generación de expectativas veraces sobre las posibilidades reales de recuperación auditiva basadas en tu perfil audiológico y tu grado de pérdida de audición.

– Tratamiento basado en un protocolo de acción perfectamente definido y personalizado para ti con la implicación, en caso de ser necesaria, de los diferentes especialistas de las disciplinas que puedan intervenir en el mismo, trabajando juntos y en estrecha colaboración.

– En caso de ser necesario y como parte del tratamiento, una elección óptima y de calidad de las soluciones auditivas que mejor se adapten a tus necesidades y a tu caso en particular.

– Una programación y adaptación profesional de los audífonos, basada en todas las pruebas objetivas y subjetivas realizadas y orientado a compensar la disfunción real de tu capacidad auditiva.

– Un seguimiento regular y adecuado de tu evolución física y psíquica ante la nueva realidad sonora y auditiva que el tratamiento audiológico te proporciona.

La ausencia u omisión de cualquiera de estos procesos, tiene como consecuencia el más que probable fracaso en tu tratamiento auditivo y como consecuencia, tu frustración al comprobar que toda tu ilusión, tiempo y esfuerzo económico, no han tenido el resultado que esperabas.
Nuestra recomendación es que confíe su audición a un especialista experto y cualificado que cubra todos estos aspectos que repercuten de forma directa en tu salud o la de tus seres queridos.